miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Quién me va a devolver?


Qué lindo era vivir esos momentos, ¿con quién voy a volver a sentir mariposas en el estómago? Aunque a veces las mariposas se dispersaban tanto que hacian un ruido insoportable...
Pensar que esos secretos, ese miedo (y esas ganas) de decir "tengo novio" con unos nervios y una emoción que brota por los poros no la voy a volver a sentir.
Pasa algo que los de afuera jamás van a entender, porque (lamentablemente) no están pasando por lo mismo. Ese sentimiento nos alegra, nos produce ilusión, es esa persona la que aparece en nuestros sueños, la que nos hace preguntarnos ¿será mi ideal? y no importa lo que sea, queremos que sea nuestro más que nada, más que todo... simplemente que se convierta en algo de nuestra vida y de a poco, ver como es esa vida juntos.
Esa paz de aprender cosas día a día, de a dos y notar como uno crece, como el futuro (que sigue estando lejano) se acerca, pero de una manera tan serena que nos deja disfrutar el presente.
¿Quién va a entender lo que es planear una noche? Esa ansiedad de que ese día llegue, esa felicidad que produce saber lo que va a pasar en detalle, pero a la vez estar esperando alguna que otra sorpresa.
Es el querer sentir esa adrenalina que nos llenaba el cuerpo cuando estábamos adelante de esa persona, que nos hacía sentir eso que no entendíamos hasta el momento que era, pero que nos demostraba que la vida tenia cosas distintas para mostrarnos.
Es saber que posiblemente, sea la primera vez que vivamos cosas fantásticas, o porque no, quilombos inentendibles por cosas que solo pasan cuando uno es chico, pero que al fin y al cabo, todos esos problemas tenían soluciones fáciles y al alcance de nuestras manos, y no como cuando uno es grande que los problemas se vuelven realmente complicados.
Nos demuestra que hay algo distinto con aquella persona a la que miramos ¿y cómo lo puedo demostrar yo? es buscar excusas para pasar buenos momentos juntos, es el escuchar una canción y alegrarte al solo pensar, es sentir que tu cabeza esta las 24 horas del día ocupada, y que la mayor fuente de pensamiento es la otra persona, y nada más que eso importa.
Saber que esa vergüenza, esos nervios, esos planes de todo, del presente, del futuro, y de todas esas cosas que nos hacen ilusionar, ya no vuelven.
Es saber que el primer amor jamás se olvida, que no hay nada igual, y que aunque nos quedan mil amores más por delante, sabemos... que ninguno es parecido al otro, y que aunque se cometan errores, se busquen problemas y a veces no se encuentren soluciones, el primero, es el mejor en muchos sentidos, ya que es una de las primeras veces que se despiertan sentimientos en el corazón, en el alma, y nos hace sentir distintos en cualquier parte, en cualquier momento, son los que nos demuestran por primera vez... lo que es estar vivo.
Y aunque nos guste o no, esas sensaciones, no son jamás las mismas.

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