martes, 19 de octubre de 2010

Otra partida.

Puse mis fichas en vos, y me decidiste fallar.
Jugué otra vuelta porque si pierdo plata por apostar, no pierdo más que eso, y es increíble lo que puedo ganar.
Otra vuelta de ruleta que nadie vio para contar, solo un “amigo” en común que hoy no hace más que alardear que perdí y que otra te puede ganar.
Momentáneamente gane aunque no lo quise creer. Me la jugué sin que lo sepas y me arriesgué.
Gane momentos lindos, millones de buenos ratos, alguna que otra sonrisa y mil recuerdos para no borrar.
Lo que pasó fue que no alcanzo, que quise apostar por más… siempre siendo precavida para no perderlo todo.
Así fue como me volví a arriesgar.
Otra vuelta para dar, las fichas que no paraban de caer, cada momento para disfrutar.
Y otra vez viendo hasta donde uno puede llegar.
Fichas para apostar, siempre guardando un poco para no abandonar.
Una vuelta más, sin presionar…
Un millón de fichas perdidas por algún lugar.
Un par de momentos que quise guardar, algunas fichas escondidas para no olvidar.
Yo quise apostar por más, pero no quisiste hacerlo.
El camino fácil fue tomado, siempre jugando sin arriesgarlo todo para no terminarlo.
Un poco de miedo tuviste ya que un partido perdiste… hasta que te aclararon que tenías todavía mil fichas a tu favor.
Como si fuese difícil decidiste dejarlo para otro momento.
Mis fichas se acabaron ya que siempre se arriesgaron por más (por vos).
En momentos como este no encuentro la mejor jugada para hacer, pero a pesar de todo, me volvería a arriesgar.

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