viernes, 10 de septiembre de 2010
Amor de tarde - Mario Benedetti.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo, cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses, o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas, o un oído que escucha como ladra el teléfono, o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos: yo con la mancha roja de tus labios, tú con el tizne azul de mi carbónico.
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