¿Quién lo hubiera dicho?
Mis ganas siempre se veían opacadas por el hecho de querer amarte, tenerte, tocarte…
Esperaba que vuelvas como siempre lo hacías, con las puertas de mi corazón abiertas, así pasaban los días.
Pensé que lo había superado, que ya no eras una obsesión ni un peso en mi vida. Pensaba que ya no me dolía, que te había querido, mucho, tanto como se puede querer a un par, pero que no eras más que una historia de vida, un pasado pisado.
¿Quién diría, que hoy, me duele verte feliz?
Sé que suena egoísta, no quiero serlo, no me gusta no poder disfrutar el verte feliz, pero la realidad es esta y hay que aceptarla… me duele, se me desgarra el alma al pensar que alguien ocupa mi lugar, que ya no soy yo, la única que duró, la única que estuvo ahí, la única que tuvo el placer de conocerte… y quererte…
Como nadie lo va a hacer…
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