Suspiro y pienso, y vuelvo a suspirar. Sonrío, les demuestro a todos con lo poco que uno es feliz. Pienso que tan fácil es entenderse aunque no hablemos el mismo idioma porque ambos tenemos ganas de comunicarnos y hacemos un esfuerzo. Vuelvo a sonreír y nos entendemos.
Lo lindo que es conocer, observar, crecer… Medito como cuesta todo en otros ámbitos, como a veces queremos hablar y no llegamos a un acuerdo, como se dificulta crecer solo.
Descubro que la gente sale adelante porque quiere hacerlo, entiendo que mi felicidad la causan detalles, un nombre de una calle, una vereda con inscripciones, un simple edificio que me enamora.
Sonrío porque estoy creciendo, porque me gusta conocer este lugar y esta gente, porque me estoy comunicando con un lugar, con una persona y sobretodo conmigo misma…
Felicidad en estado pleno, de esa que nadie me puede despegar, esa que es difícil aceptar y uno la extraña cuando pasa el momento.
Felicidad incomparable, irremediable, inexplicable.
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