Decidí no creerle porque solo me da palabras sin sentido, no aceptar cuando vuelva y cerrarle las puertas, no esperarlo sentada porque ya pasaron demasiadas horas.
Acepte que cuando uno vive para los demás termina saliendo lastimado, y que de vez en cuando, hay que ser egoísta para que no te pasen por arriba.
Aprendí que no se puede obligar a nadie a cambiar ya que en algún momento se va a cansar y va a mandar todo a la mierda.
Supe que es difícil olvidar, que perdonar también, pero que querer hace que todo sea posible.
Creí cosas que no pasaron y termine muy desilusionada y por eso ahora me cuesta confiar en las personas.
Mentí por personas que no lo merecían, mentí para mantener las cosas dentro de un margen y finalmente todo se me fue de las manos... como mi vida, en más de una oportunidad.
Más allá de todo lo que tuvo este año, él siguió siendo el centro del mismo, es claro que no vale lo mismo porque me defraudó, pero eso es lo que quiero cambiar por completo...
Desaparecer, en estas circunstancias... no está permitido.
(Si, son amenazas, casi nunca las cumplo, pero ya soy más fuerte.)
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