
Era consciente de aquellas fallas, pero así y todo prefería imaginarme que yo era importante en su vida. Sabía también, que aunque yo dijera que lo que nos unía era esa adrenalina que se generaba al estar escondidos del mundo, eso mismo me generaba rechazo porque él no iba a ser nunca solamente para mí.
Aunque lo acepte, mientras tanto voy a disfrutar su compañía (claro está que no lo haré siempre que el me la quiera brindar, si algo aprendí es a hacer las cosas complicadas, hasta los encuentros más lindos), porque tener su cuerpo al lado del mío, me hace recordar que estoy viva y que puedo sentir.
Ya no soy un papel que se vuela con el viento, aprendí a aferrarme de pequeñas cosas que me generan distintos placeres y por sobretodas las cosas, estoy aprendiendo a creer en mi misma…
Él me puede, yo lo puedo a él. Los dos disfrutamos y tenemos una vida en paralela a todo esto.
Por el momento… lo puedo soportar.
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