Posiblemente si lo pensara saldría corriendo, puedo pensar y seguir, pero elijo no pensar y quedarme siempre en el mismo lugar.
Decido avanzar y caminar. La vida es injusta y me hace tropezar.
Caigo más de lo que alguien, es decir cualquiera, puede soportar.
Caen ellas y mi mundo se desbalancea en sus manos, aunque siempre lo intento sobrepasar.
Acepto el juego y lo empiezo a jugar, recorro caminos que no me llevan a ningún lugar.
Empiezo a perderme y justo ahí me empiezo a encontrar.
Un laberinto sin salida que todo lo que busca es marear.
Cae más gente a mí alrededor y todo lo que quiero es dejarme llevar.
Empiezo a flotar, sin terminar en ningún lugar, sino siguiendo al que me quiera alcanzar.
Nos perdemos los dos por seguirnos, pierdo a los demás por alejarme.
Acepto caer porque ya no tengo más que perder.
Ellas me demuestran que no hay que temer, que siempre todo lo que más desee voy a conseguir que este bajo mi poder.
Puedo flotar y decido agarrarme fuerte.
Planeo soltar todo y aceptar la inseguridad, nadie asegura que es lo que pasara, pero yo acepto la vida sin planes, nada mas con la fe de continuar.
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