Lo que toca toca, la suerte es loca. Y a mi me toco la peor en muchos sentidos. No se vale, la suerte es loca y mi familia lo esta aun mas.
Y que importa si yo no logro seguir ¿no? Se piensan que soy fuerte porque estoy mejor, pero no entienden que soy mas débil que un hilo, que se puede cortar de un fuerte tirón de manos. Como sea, como siempre, ¿a quién le importa las atrocidades que uno tiene que soportar? No pasa nada con escuchar un par de gritos una vez a la semana, pero duele cuando son dos, tres o hasta a veces cuatro... Y mas allá de que duela, hace mal escuchar como la gente se lastima, se hiere, hace que el otro se quiera prender fuego y desaparecer por tiempo indefinido de la tierra.
Pero no pasa nada, todo pasa, y todos volvemos a ser marionetas que cuelgan del hilo de cualquier persona que lo quiera manejar, sea por un auto, por un finde en gesell, por un par de pesos o por un simple permiso. Total, fingir podemos todos ¿no?
me quiero ir al carajo, no lo soporto mas.
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